La Reserva Federal, el Banco Central Europeo (BCE) y otros bancos emisores bajaron ayer las tasas de interés de forma conjunta tras reconocer que la crisis financiera amenaza seriamente a la economía mundial. Se trata de una acción sin precedentes en la historia y, sin embargo, las bolsas se encogieron de hombros y continuaron su caída.
El Dow Jones cedió un 2%, mientras que los índices europeos y latinoamericanos registraron pérdidas aún mayores. "El mercado es impaciente y tiene miedo", dijo a Efe Joshua Stiles, un analista de la consultora IDEAGlobal.
El crédito sigue siendo escaso y caro, porque los bancos no quieren prestarse unos a otros ante el temor de que el receptor del dinero quiebre. En este contexto, la medida de los bancos centrales ayudará, pues reducirá el interés de los créditos que ellos extienden a las entidades financieras, según James Knightley, un economista del banco de inversión ING.
Recesión generalizada
Pero será demasiado tarde para actuar contra un problema más profundo del que los mercados se han percatado de forma súbita y domina sus instintos: que la recesión es probablemente inevitable. "Estados Unidos está ya en recesión. ¿Conoces a alguien que lo dude ya?", preguntó Stiles. "La Reserva Federal intenta ahora evitar que sea profunda y prolongada", anotó.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) auguraba ayer que la mayor economía del mundo se encogerá en el último trimestre del año y el primero del siguiente, y también predijo recesiones para Reino Unido, España e Italia en el 2009.
La zona euro en su conjunto estará al borde de los números negativos el próximo año y, según el FMI, la bajada colectiva de tasas es una medida en la dirección correcta, pero es necesario más.
Específicamente, el organismo urgió a los países europeos a que se pongan de acuerdo sobre cómo crear un plan colectivo para comprar deuda de mala calidad y apoyar al sector financiero. Hasta ahora, los gobiernos no se han mostrado dispuestos a usar dinero propio para rescatar a los bancos de otros.
Mientras, empresas y bancos europeos afrontan dificultades para pagar a sus empleados y comprar suministros al ser incapaces de pedir prestado en los mercados de crédito a corto plazo, que están prácticamente congelados.
Gravedad en el viejo continente
La gravedad de los problemas en el viejo continente ha evaporado la ilusión de que la crisis financiera era un dolor de cabeza estrictamente estadounidense y ha llevado a la acción coordinada de los bancos centrales de ayer.
Dado que el único objetivo del BCE es combatir la inflación, el banco de Fráncfort había sido renuente a hacer las virguerías financieras de la Reserva Federal, que ha tomado medidas sin precedentes, desde aceptar acciones como colateral de sus préstamos hasta comprar pagarés de empresas, para proporcionar liquidez a los mercados.
La acción adoptada ayer tiene, por tanto, mucho de simbólico, ya que demuestra que los bancos centrales son conscientes de la gravedad de la situación y están dispuestos a actuar.
Incluso China, normalmente bastante insensible a las presiones de los países occidentales, se unió ayer al esfuerzo con una bajada de las tasas del "renminbi" (yuan). Todo esto es mucho más de lo que hicieron los países durante la Gran Depresión, con la que frecuentemente se compara esta crisis.
Qué hicieron en el 29
Entonces, la Reserva Federal "empeoró las cosas" al intentar a toda costa defender el tipo de cambio y mantener el patrón oro, con lo que redujo la liquidez, según David Sicilia, historiador económico de la Universidad de Maryland. Además, Europa y Estados Unidos adoptaron medidas proteccionistas, que agudizaron la crisis y eventualmente llevaron a la guerra mundial.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Henry Paulson, recalcó ayer la importancia de que los gobiernos tomen "acciones colectivas e individuales para proporcionar liquidez". Paulson ha convocado para este fin de semana una sesión especial del G-20, que agrupa a países avanzados y en desarrollo, para abordar una respuesta coordinada a la crisis.
¿Qué dicen los analistas?
Los analistas prevén que la Reserva Federal baje de nuevo los intereses en su reunión de finales de este mes y su presidente, Ben Bernanke, un experto en la Gran Depresión, ha dicho estar dispuesto a tirar dinero desde un helicóptero para evitar un episodio similar.
Con la acción de ayer, otros bancos centrales parecen haberse subido a uno de sus vuelos