Caso archivado por falta de pruebas
Los interrogantes del caso Madeleine
Los padres de Madeleine, Kate y Gerry McCann, han decidido seguir buscándola.
22/7/2008 |Agencias PDA
Los interrogantes del caso Madeleine

El anuncio de la Fiscalía lusa, justificado en que "no se han obtenido pruebas de la práctica de delito alguno", no entró en detalles sobre los testimonios y diligencias periciales que llevaron a la policía a declarar sospechosos a los padres de la niña británica, Kate y Gerry McCann.

Tanto la pareja británica como su compatriota residente en Portugal Robert Murat, que fue declarado "arguido" o sospechoso cuatro meses antes, cuando la Policía aún creía que Madeleine había sido raptada, han quedado libres de toda culpa.

En la resolución que ordena el archivo del caso, y a falta de que se haga público el sumario cuando transcurran diversos plazos y formalidades, los fiscales no se pronunciaron sobre algunos de los detalles que las autoridades policiales y la prensa lusa ya revelaron.

El más importante, que arrojó las sospechosas más fuertes sobre la implicación de los McCann en una hipotética muerte accidental de su hija, fueron los vestigios de sangre y de presencia de un cadáver en su domicilio, ropa y efectos personales así como en el maletero del automóvil que alquilaron después de perder a su hija.

¿Qué pasó con los análisis de ADN?
La Fiscalía tampoco comentó una palabra sobre los análisis de ADN realizados en el Reino Unido a esos restos, que según la Policía Judicial no arrojaron resultados totalmente concluyentes, aunque tenían muchas posibilidades de pertenecer a la niña.

Faltan además por aclarar los testimonios, contradictorios según diversas fuentes, de los padres de Madeleine y los amigos que les acompañaban cuando cenaban en un restaurante la noche del 3 de mayo de 2007, en la que desapareció la niña, 9 días antes de su cuarto cumpleaños, mientras dormía junto a dos hermanos menores.

Las autoridades portuguesas reconocieron en mayo no haber podido reconstruir lo sucedido aquella noche porque varios de los testigos se negaron a desplazarse a Portugal y la Fiscalía lusa tiró hoy la toalla con su decisión de archivar la causa y no pedir nuevas diligencias.

El grado de desconfianza de la policía portuguesa y los motivos que le llevaron a sospechar de Kate McCann -sometida durante dos días a un implacable interrogatorio- por su conducta en diversos momentos de la investigación quedan también a la espera de que el sumario sea accesible.

Sólo el papel del tercer "arguido", Murat, cuyos abogados no entendían por qué le mantenían esa condición una vez que el caso apuntaba ya a los padres, parece exento de misterios y fruto de la determinación inicial de la Policía por encontrar sospechosos de pederastia a quienes vincular con la desaparición.

Con su decisión de ayer, la Fiscalía portuguesa no sólo rechazó la posibilidad de nuevas investigaciones sobre el caso, que sólo podrá ser reabierto "si surgieran nuevos elementos de prueba que originen diligencias serias", sino que descartó actuar contra los McCann por dejar solos a sus hijos.

¿Negligencia de los McCann?
Según juristas portugueses, la pareja británica podría haber sido acusada bajo las leyes lusas de negligencia en sus obligaciones al salir a cenar con unos amigos y dejar en un apartamento de alquiler, sin la vigilancia de un adulto, a tres hijos de apenas dos y tres años de edad.

En su decisión final, la Fiscalía lusa no usó la palabra "error", pero el contenido de su breve declaración dejó patente el fracaso de unas investigaciones, conducidas bajo la supervisión del juzgado de instrucción, que dieron lugar a miles de noticias especulativas y ni un sólo hecho probado